¿Qué es eso de los bots?

Un Social Bot es un algoritmo que actúa en las redes sociales como si fuera un usuario real. El hecho de que esta sea su principal función genera todo un debate ético acerca de su uso, ya que si creíamos que la sociedad había desarrollado nuevas herramientas sociales para mejorar la comunicación entre personas, ahora es posible que estemos interactuando con un robot sin darnos cuenta.  

Los bots pueden ser utilizados para numerosos fines, desde recomendarte libros similares a tus gustos, resolver tus problemas sobre un producto en un e-commerce, hasta otros más perversos, como, por ejemplo, cambiar el flujo de la opinión en la red con una armada de bots publicando contenido en una dirección, o hacer que de la noche a la mañana, tu cuenta de Instagram tengan más 50 K followers.

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BUSCAROS UN TRABAJO QUE NO PUEDA HACER UN ROBOT

Con esa frase en la cabeza: “Buscaros un trabajo que no pueda hacer un robot”, andaba yo toda la noche del domingo, dándole vueltas, después de salir de un workshop de realidad aumentada/ virtual y experiencias inmersivas aplicadas a la publicidad de la escuela The College of everything.

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Uno de los ponentes del workshop, Asier Arranz, reconocido tecno-creativo, y especialista en proyectos relacionados con robótica, ciencia y aeronáutica arrancaba su ponencia sobre innovación con frases como la que titula este post u otras como: “El día que los robots vean estos videos se van a enfadar” Lo decía mientras veíamos los videos de la empresa de Google, Boston Dynamics, donde Atlas un robot humanoide,  aprende a recoger una caja, mientras un humano lo adiestra. Si veis el video es imposible que Atlas no os llegué al corazón. Es bien majo, y la verdad, da un poco de pena.

Vuelta al workshop, y entre video y video, Asier nos descubría el futuro, la conquista del espacio, el ser humano llegaba a Marte… Conocíamos todas las novedades que preparan los grandes emporios tecnológicos de la mano de las mentes más virtuosas: Musk, Zukeberger…  Y yo allí, dándole vueltas, pensando en el ser humano, en el homo sapiens, el renacimiento, en la revolución industrial, en George Orwell, Black Mirrow…  Y en aquella noticia sobre Futureoflife que había leído el año pasado.

Futureoflife, esa asociación que tiene como misión defender un desarrollo responsable de la inteligencia artificial y potenciar los usos que esta tecnología pueda proporcionar a la sociedad. Con su lema: “La tecnología ha dado la oportunidad para que la vida florezca como nunca lo ha hecho antes… o se autodestruya”. Todo este apocalipsis en mi cabeza, al que se sumo  hace unas semanas, el bot nazi de Microsoft, del que bien habla mi compañero Victor Ronco en este post.

La industria de la robotica en auge, en los medios de comunicación, por todas partes. Entre tanta paranoia es imposible no perder la cabeza.  ¿El 90% de nuestros trabajos van a ser sustituidos por maquinas en los próximos 50 años? Nadie tiene la respuesta, pero es algo que nos empieza a inquietar. Según Dimitry Slepov, director y cofundador de Tibbo Technology, los robots no son una novedad, llevan tiempo con nosotros. Sin ir más lejos, desde los años 70s, trabajando en las fabricas de coches de Estados Unidos. Sin embargo,  Slepov afirma que la industria de la  robotica ha lanzado a los medios una serie de mensajes políticos y socio-económicos que generan controversia: Hoy en día los robots son cada vez más asequibles, cualquier persona puede beneficiarse de la compra de un robot, los robots pueden aumentar nuestra eficiencia en la producción, gracias a ellos podremos volver a fabricar las cosas en nuestro país de origen, hacer que no tengamos trabajadores, que se reduzcan las plantillas, evitar costes… 

Todo estos mensajes verdaderos, en cierto modo,  nos llevan a pensar que la automatización de las tareas por parte de los robots es algo muy sencillo y que mañana mismo yo puedo comprar un robot e instalarlo en una fabrica y despedir a la mitad de la plantilla. La realidad es que esto tiene un coste muy alto, y es un proceso de trabajo muy tedioso. Tesla motor ha llenado sus fabricas de coches de robots, pero esto se ha producido gracias a cientos de miles de horas de personas humanas planificando y diseñando  10 millones de dolares  en equipos. Slepov pide por esta razón cautela, porque aunque la tendencia es que en el futuro hagamos menos trabajos de fabrica, en la vida real los robots no son tan fáciles adaptar a un proceso de trabajo como los hacen parecer en los videos y el ser humano sigue siendo maravillosamente imprescindible.

Sin embargo, a medida que voy leyendo más información y pienso en el futuro, la idea de un mundo robot me resulta cada vez menos apocalíptica. Pienso que quizá las generaciones siguientes, se rían de nosotros por haber pasado tanto tiempo trabajando y no pensando o investigando. Quizás sea posible una sociedad que dedique su tiempo a aprender, a leer, estudiar… Una sociedad más erudita, del pensamiento…  por el que un robot pueda ir trabajar por ti mientras tu dedicas tu tiempo a ser más feliz. ¿O no hay días en vuestra vida que os levantáis y os sentís como un robot?

Tras los pasos de la publicidad nativa en el New York Times

Hace ya dos años que el New York Times contrató a Sebastian Tomich y a Meredith Levien, para introducir el producto publicitario más controvertido en la historia del periódico: La publicidad nativa.

Arthur Ochs Sulzberger, director ejecutivo del periódico, envío una carta a sus empleados anunciando la llegada del nuevo modelo publicitario con cierto tono de justificación. La nueva plataforma podría resultar controvertida, pero necesaria para el desarrollo económico debido a la perdida de ingresos en papel, aseguraba Mr.Sulzberger en su escrito, recalcando que de ninguna manera la redacción habitual estaría involucrada.

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Tomich y Meredith, provenían de Forbes Media, donde juntos habían desarrollado un producto publicitario editorial de éxito llamado Brand Voice, enfocado en blogs temáticos y post patrocinados. Sin embargo, ninguno de los dos pensó que esta fórmula podría funcionar para el New York Times. Sigue leyendo

Youtube Spaces: La Universidad que soñé

Recuerdo cuando estaba en la carrera y hasta cuarto curso no tuve unas prácticas con cámara en la facultad. Por eso, cuando hace unos meses investigando novedades en Youtube para un proyecto de la agencia me topé con Youtube Spaces sentí cierto resquemor universitario. Para los que no conozcan esta iniciativa les pongo en situación: Youtube ha creado en Londres, Ángeles, Tokio y  ahora en New York un hub de creación audiovisual.

1526870_725507094140966_404655490_nEl uso principal de los Youtube Spaces está diseñado específicamente para los creadores y anunciantes que quieran producir contenido de video, aprender nuevas habilidades y conocimientos y así, colaborar con la comunidad creativa de Youtube. Las instalaciones son envidiables, el Space de los Angeles cuenta con dos anfiteatros al aire libre para proyectar películas, varias salas de proyección, edición y control con sus respectivos macs y softwares, platós con diferentes escenarios, salas de maquillaje… Todo un súper estudio Hollywoodiense a disposición de su comunidad creativa que podéis ver aquí. Sigue leyendo