35 días después

Ha vuelto a llegar ese momento del año, tan esperado por los seriéfilos y amantes de la TV en general, en el que las grandes cadenas norteamericanas desvelan no sólo quiénes son las víctimas de la temporada sino también cuáles están llamados a ser los contenidos más relevantes de los próximos meses. Por lo menos, los que estarán en la carrera. No todos llegarán al final. Los upfronts acaban de celebrarse y no debemos olvidar que su principal audiencia, aquellos que se sientan en primera fila y para los que se orquesta el espectáculo, son los anunciantes. Las compañías que tienen en sus manos invertir millones de dólares en publicidad televisiva, que aún con fuertes competidores, sigue siendo la reina en los rankings de inversión. Es verdad que las noticias corren como la pólvora y medios y espectadores difunden títulos y tráilers para empezar a saborear la nueva temporada televisiva. Todo son expectativas, ganas de ver más, de adivinar si esta o aquella serie cumplirá con las promesas que se apuntan con un elenco protagonista prometedor o unas primeras imágenes esperanzadoras, o si habrá algún tapado que con el correr de los episodios sorprenda a propios y extraños.

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Pero los invitados de honor en esta ceremonia siguen siendo los anunciantes, ya que de su inversión depende que la rueda siga girando, y los estudios recojan beneficios suficientes como para seguir invirtiendo en producción. Y si esto ha sido así desde la década de los 60, por remontarnos a los orígenes, no es menos cierto que en los últimos años las declaraciones, más o menos apocalípticas, vienen anunciando lo obsoleto de un sistema que deja fuera a una buena parte de la tarta del consumo audiovisual. No es de extrañar por esto que la mayoría de los mensajes de los ejecutivos de los estudios hayan incluido este año como tema central el consumo televisivo más allá de la tradicional TV lineal, la que se programa desde las cadenas y sobre la que el espectador no tiene poder alguno de decisión. El consumo diferido, aquel sobre el que la audiencia, o mejor, dicho, el espectador individual tiene capacidad para decidir cuándo y a través de qué soporte consume, ha centrado muchos de los discursos. Y si en el último año lo que ya conocemos con el +7 días, es decir, el consumo acumulado en una semana por una emisión, se ha instalado para siempre en los análisis televisivos, parece que pronto se quedará hasta corto. Hace pocas semanas, la compañía más relevante en Estados Unidos en cuanto a estudios de consumo audiovisual, Nielsen, anunciaba que el +35 días podrá pronto convertirse en métrica habitual. Detalles, aquí:

Y es que nunca antes el debate sobre la fiabilidad de la métrica de audiencias televisivas había generado tanto ruido. Si bien es verdad que siempre se ha cuestionado un sistema, el de los audímetros, que parecía no convencer a muchos, también es cierto que el sector se servía de él como el más fiable acercamiento al comportamiento de los espectadores. Y nada menos que para tomar decisiones de inversión millonarias. Sólo la evolución tecnológica ligada al mundo digital conectado llegó para golpear para siempre los cimientos sobre los que se asienta este sistema que sustenta los engranajes de la industria. Y con esta evolución, el consiguiente cambio en las dinámicas del consumo televisivo. Y aunque es verdad que España es uno de los países con una de las mejores muestras para el análisis tradicional de audiencias (mayor número de audímetros en relación con la población), y también es cierto que los consumos lineales siguen siendo abrumadora mayoría, no es menos cierto que esas todavía pequeñas muestras de otro tipo de comportamientos son todavía eso, pequeñas, o por lo menos es lo que intuimos. Porque seguimos midiéndolas con las viejas herramientas.

Y pidiendo paso, se abren camino otras voces, entre las que destacan las de los directivos de Netflix, que por su naturaleza no necesitan de muestras (las mediciones de sus consumos son reales, no necesitan extrapolar lo que hace un individuo representativo para proyectar lo que hacen otros 11.000) sino que tienen la capacidad de saber a ciencia cierta cuántos de sus usuarios y de qué forma han consumido un contenido. Esto, sumado a su modelo de suscripción, les permiten ignorar los ratings tradicionales. No necesitan a los anunciantes para interrumpir sus series, porque se financian con las suscripciones. No necesitan ratings, porque no tienen que convencer a ningún anunciante para que invierta. Eso sí, guardan celosamente los datos de sus usuarios, porque esto les permitirá producir en el futuro aquello que tenga más opciones de traerles nuevos suscriptores.

Y así, de forma vertiginosa, nos precipitamos a cambios que transformarán para siempre lo que conocemos por industria televisiva. Ignorarlo sería de necios, celebrarlo antes de tiempo, también. De momento, para el corto plazo, unas pinceladas de las claves de esta primavera de upfronts en forma de 5 tendencias.

 

Foto: <a href=”https://www.flickr.com/photos/123798026@N05/16630251197/”>joscelyn_p</a&gt; via <a href=”http://compfight.com”>Compfight</a&gt; <a href=”https://www.flickr.com/help/general/#147″>cc</a&gt;

 

 

Escríbeme una serie en VR

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No hay duda de que esta primavera recién estrenada va a quedar definitivamente marcada por el lanzamiento inminente de esas gafotas que nos trasladarán al mundo por descubrir de la realidad virtual. Otros compañeros de blog han hablado recientemente del tema, anticipando lo que está por venir, como Cris Pablos en sus último post (http://innovacionaudiovisual.com/2016/01/26/2016-sera-el-ano-de-la-realidad-virtual) o Jorge Guillén García en el suyo (http://innovacionaudiovisual.com/2015/08/11/la-realidad-virtual-y-los-nuevos-formatos-de-television/), pero yo, que no soy ni mucho menos experta en el tema, quería contaros una historia desde el otro lado del visor. Desde el lado de los creadores, más en concreto de los autores de ficción audiovisual clásica que, acostumbrados a escribir para tele o cine, ahora podrán introducir esta variable de la realidad virtual en la ecuación de sus creaciones. El hecho es que el canal Syfy, que ya fue pionero en fusionar una serie de televisión con un vídeo juego en un experimento transmedia tan sofisticado como su serie Defiance, vuelve a querer estar en la primera línea de las nuevas formas de entretenimiento.

El canal ya ha arrancado la producción de una serie, Halcyon, que será un híbrido entre una serie de capítulos cortos concebidos para su consumo en televisión lineal o web que se completarán con otros más cortos concebidos para los dispositivos de realidad virtual como el Oculus Rift. En total, Halcyon, que se podrá ver en los próximos meses en todos los territorios internacionales en los que el canal está presente, incluida España, tendrá 10 episodios cortos para consumir en el propio canal o el site de Syfy (www.syfy.es) y 5 episodios más de VR para estas plataformas de realidad virtual que están a punto de ser lanzadas al mercado.

Halcyon es una historia policiaca ambientada en 2058, en una sociedad futura en la que la realidad virtual está tan presente como lo están los smartphones hoy en día. La detective Julie Dover, que trabaja en la unidad de crímenes especializada en realidad virtual, tendrá que enfrentarse a la investigación, por primera vez, de un asesinato real cometido en este entorno virtual. La serie, dirigida por Benjamin Arfmann, permitirá a los espectadores seguir la trama solamente a través del canal lineal, como una serie más, o adentrarse en los episodios de VR y conseguir una experiencia más sofisticada. En cualquier caso, habrá recaps de los episodios de VR para que nadie se pierda ni un detalle de la historia.

A dónde nos llevará este experimento, está por ver, pero de momento, el poder asistir desde el inicio a esta nueva aventura, confirma lo apasionante del momento en que vivimos. Imagine Greater.

 

Photo Credit: <a href=”https://www.flickr.com/photos/65265630@N03/24867832184/”>Janitors</a&gt; via <a href=”http://compfight.com”>Compfight</a&gt; <a href=”https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/”>cc</a&gt;

La verdad está ahí fuera

Sirva este post de homenaje a una serie que marcó el inicio de la obsesión seriéfila de muchos, entre los que me incluyo, en la prodigiosa década de los 90 que todavía nos persigue. Expediente X regresa en enero del año próximo y ya ha despegado con una estudiada campaña de promoción cuya última entrega ha sido, ayer mismo, este tráiler animado. Vuelven Mulder y Scully, con un David Duchovny y una Gillian Anderson posiblemente en el mejor momento de sus respectivas carreras artísticas.

Y sirva también la mítica frase como homenaje a quienes al otro lado de este sector nos devuelven cada día la sensación de que el trabajo de comunicación que hacemos desde el sector audiovisual tiene un sentido. Expediente X bien podría formar parte de la parrilla de programación de Syfy, un canal que ha buscado un terreno único como productor y prescriptor de historias de ciencia ficción, tratando de ir más allá si cabe del género o los subgéneros, conquistando un territorio único, en el que la fantasía es la reina. Y cuando el vértigo te hace pensar que los canales lineales tienen los días contados en un panorama en el que las ofertas OTT, el consumo a la carta y el multidispositivo están destinados a terminar con la vida de los canales tal y como los conocemos, el feedback que devuelven los que están al otro lado, ahí fuera, te hace reconciliarte con una marca que tiene la suficiente fuerza como para sobrevivir en esta jungla de contenidos, más poblada que nunca. No está en esta lista que recientemente publicaba el prestigioso Hollywood Reporter como los favoritos para ganar la batalla de los contenidos, pero podría estarlo perfectamente, en un segundo listado de nichos que se convierten en gigantes cuando los escalas a nivel mundial.

http://www.hollywoodreporter.com/news/winners-losers-tvs-new-app-826075

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Mercado de verano

Cada año por estas fechas, mientras la mayoría apuramos los días de calor asfixiante para compensarlos pronto con unas vacaciones seguro que merecidas, hay en los despachos de las cadenas de televisión temáticas un runrún que parece inofensivo, pero es todo lo contrario. Hace apenas un mes, los programadores de los canales han hecho su peregrinación anual a Los Angeles, a valorar de primera mano las propuestas de los estudios para la temporada televisiva del próximo otoño. Aunque ya hace varios años que la fall season no es ni la única ni la que garantiza los más interesantes proyectos, los upfronts de mayo en LA siguen siendo una cita obligada para arrancar el baile de las negociaciones en la contienda por quedarse con los títulos más codiciados, el pistoletazo de salida para lo que será la batalla de la siguiente temporada. Si tuviéramos que buscar un símil en el mercado futbolístico, sería como el escenario de fichajes de verano, pero sin la posibilidad de ver más que un partido o a veces apenas una jugada magistral del jugador que quieres sumar a tu equipo.

Un episodio piloto, a veces nada más que un tráiler, otras incluso ni eso, tiene que ser suficiente para tomar la arriesgada decisión de quedarse con uno u otro título. Visto desde fuera, parece un proceso sencillo y con lógica. Los productos Fox se los quedan los canales de Fox, NBC los suyos, Warner produce tanto que tiene para todos, si una serie se ha emitido en un canal, su spin off debería seguir el mismo camino. Ninguna de estas premisas son ciertas. Sigue leyendo

A great time to be a TV fan

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En estos tiempos de acelerada explosión del audiovisual, sobre todo en su vertiente del entretenimiento, que es la que ocupa más horas de mi día, hay tres aspectos que me interesan especialmente. Voy a exponerlos aquí, con más afán de reflexionar en alto que de soltar grandilocuentes titulares. Así que antes de empezar, una única frase lapidaria que sólo pretende ser una declaración de intenciones y que descaradamente le robo a Todd VanDerWerff de su reciente artículo publicado en vox.com al hilo del final de Mad Men: this is a great time to be a TV fan.

Los dos primeros asuntos que me inquietan están unidos inexorablemente: los públicos minoritarios y la medida del éxito. Es evidente que la multiplicación de soportes, formatos, hábitos de consumo, dispositivos, etc, ha multiplicado a su vez la producción de contenido. No voy a entrar en quién va a ganar la batalla, en qué formatos están o estarán más de moda, o en cuáles serán verdugos de otros. Me interesa más lo que se cuenta que dónde o cómo se cuenta, que dónde o cómo se consume. Hay miles de líneas escritas cada día sobre esto último, como referencia enlazo un par de artículos recientes que creo que resumen bien por dónde andan las cosas, por lo menos para los próximos meses, ya no se puede ir más allá en la predicción viendo lo rápido que va todo. La realidad es que todo esto ha derivado en una carrera apasionante por producir contenido, a la que no es ajena la industria televisiva, una de las que más, por no decir la que más, cambios y evolución está experimentando. Natalia Marcos en El País.com recogía hace poco reflexiones muy interesantes al respecto sobre esto mismo en este artículo a propósito del boom seriéfilo. Para seguir con la reflexión me quedo con conceptos clave como competitividad constante, innovación, transgresión, nicho, complejidad, ambición… Si alguien no se apasiona con esto es que es de hielo. Sigue leyendo

Brechas en el sistema

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Es técnicamente Navidad, y este es mi primer post en este foro, así que permitidme hacer dos cosas típicas de estas fechas: una lista con lo más destacado que nos deja en 2014 el sector televisivo en el que trabajo y una carta a los Reyes Magos del Oriente Audiovisual, que algo nos traerán, aunque sea poco. Ni la recopilación ni la carta pretenden ser exhaustivas. Tengo una memoria similar a la del pez Dory, y me acordaré sólo de lo más reciente o de lo que más me ha marcado. Pero sobre todo, porque me gustaría ceñirme a un mundo que conozco bien y que merece más exposición: el mundo de los canales temáticos o de la televisión de pago, aunque esos términos hayan quedado obsoletos. El primero, por la invasión de canales especializados en abierto; el segundo, porque se queda corto llamar televisión de pago a una oferta audiovisual que incluye servicios clásicos de plataformas digitales, multipantallas, servicios de streaming, VOD o videotecas con títulos completos y no necesariamente de riguroso estreno y un largo etcéra de ofertas de contenido audiovisual que desborda las definiciones tradicionales.

Este es mi Top 10, no necesariamente en orden de importancia:

  1. Yomvi Play: Para los que todavía no saben cómo termina Los Soprano, para nostálgicos de los dibujos animados de los 80 o para los que un viernes por la noche necesiten la enésima dosis de La princesa prometida. Si su hermano mayor Yomvi ha sido de lo mejor que le ha pasado a la tele de pago en nuestro país, el recién creado Play es el complemento perfecto.

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