Dataísmo, la nueva devoción a los datos

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La información es el poder. Desde que el siglo pasado despegáramos en la era de la información venimos siendo testigos de la rápida evolución de la tecnología y con ella del intercambio de flujo de información. Gracias a los avances tecnológicos la información cuenta hoy en día con la plataforma de internet como el mayor de los exponentes. La idea romántica de ser capaces de difundir la información a todos los públicos esta materializándose y no todo es tan idílico como en su día se pensó. Navegar por internet y estar rodeados de tanta información ha derivado en una generación bulímica que engulle datos sin discriminar. Cada día ingerimos cantidades insospechadas de información. De dónde nutrirnos dependerá de cómo emplea los medios cada cuál.

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El tiempo y el Flow

Nuestro concepto del tiempo es algo que hemos inventado los seres humanos para tratar de organizarnos. Nos ayuda a estructurar los diferentes momentos en la vida en diferentes grados.

El cuerpo humano ya trae su propio ritmo circadiano en los genes y tiene que ver con aspectos más naturales que artificiales. Al parecer es en el hipotálamo el lugar del cerebro donde se ubica nuestra centralita del tiempo que dirige nuestro metabolismo, aunque al mismo tiempo este reloj interno depende de referencias externas (como la luz del sol durante el día) para poder autorregularse. Sigue leyendo

El Cerebro en la Prometedora Era Digital

Recuerdo esa primera vez que pude volar al Sudeste asiático. Recuerdo muy vívidamente mi llegada a la ciudad de Kuala Lumpur en lo que iba a ser una escala de tan solo unas horas en dicha ciudad, en mi camino hacia Oceanía. El primer impacto al descender del avión en su aproximación aerea fue ver a través de la ventanilla cómo sobrevolábamos un manto selvático muy verde en medio del cual se abrían paso unos monolitos que simbolizan lo que, hoy por hoy, son las grandes urbes modernas. Mi emoción era intensa y mis manos sudaban sin saber yo porqué. Lo excitante de lo desconocido, cuando se afronta con ilusión, puede generar emociones y reacciones muy intensas en positivo.

Esas primeras veces que nos sumergimos en algo tan diferente suponen una impronta cerebral que perdura toda la vida. Los lugares que visitamos y experimentamos dejan grabada una huella emocional importante en nuestro cerebro. No en vano, son los tres primeros años de vida los más importantes para el desarrollo de la arquitectura cerebral. La memoria consciente aún no nos permite a esas edades acordarnos de muchas cosas. Los sentidos funcionan como inputs de lo que hay fuera desde que nacemos. Es por eso que la estimulación temprana es tan importante a esas cortas edades ya que esas experiencias nos preparan para abrirnos a sentir el mundo exterior. Un déficit en uno de los sentidos será compensado por los otros sentidos, los cuales se desarrollarán más de lo normal. Tenemos cinco sentidos empíricos o medibles. Aun con todo, sentimos más que eso, siendo el todo combinado más que la suma de cada uno de ellos.

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