¿A quién teme TVE?

 

“TV Through Window” Banksy

En una reunión celebrada con la asociación de productoras de Barcelona, Eladio Jareño, director de TVE, afirmaba que a quien teme TVE es a Amazon Studios más que a otras plataformas existentes en el mercado. Dejando de lado otros problemas endémicos del ente como son la competencia de las privadas, la pérdida de hegemonía en las audiencias, los recortes presupuestarios, las disfunciones internas (fruto de los ajustes de plantilla) y el inestable panorama político, el directivo señalaba la plataforma de Jeff Bezos como uno de los peligros venideros para el futuro de las televisiones en España.

Su argumentación se basaba en un solo punto: Amazon Studios no solo apuesta por los contenidos de ficción o documentales, también compra derechos de eventos deportivos.
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Manual de supervivencia para productores transmedia (#MandamientosTransmediaIA)

man-vs-wild

Después de pasar unos meses bastante entretenido en el lanzamiento de varios proyectos transmedia para televisión y de tropezar varias veces con la misma e infinidad de diferentes piedras, he llegado a la conclusión que las penas compartidas son menos penas. Por este motivo, propongo al paciente lector elaborar una guía de supervivencia para aquellos que estén produciendo proyectos transmedia para un medio de comunicación.
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Televisión sostenible o ¿sueñan las productoras con narrativas transmedia? (post-it de verano)

Proceso de selección de replicantes en la película "Blade Runner"

Desde mis inicios en la televisión siempre me ha fascinado la incapacidad de este medio para sacar más jugo a sus inversiones. En otras palabras: si nos dedicásemos a otro sector, no tengo duda que estaríamos todos en la calle por improductivos.

Los esfuerzos que conlleva la preproducción y el rodaje de contenidos es inversamente proporcional a la salida de múltiples formatos y sus correspondientes explotaciones.

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¿Qué podemos aprender de los escandinavos?

"Trapped"

Trapped

Fruto del impacto de las series escandinavas en el mercado internacional (y con especial énfasis en el anglosajón), la Universidad de Aarhus (Dinamarca) inició en 2014 el estudio “What makes Danish TV series travel”. El objetivo: entender el éxito de su ficción audiovisual. Me pregunto qué podemos aprender nosotros de un fenómeno que miramos en la distancia y, por qué no decirlo, con mucha envidia.

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¿Cómo sacarle más jugo a la gamificación pasiva?

Versión china del programa “Master Chef”

Aviso al lector: este es un post que se basa en la subjetividad y no en el rigor científico, que tiene por objetivo simplemente abrir un debate, nada más.

No hay duda de que el juego siempre nos ha interesado, a los humanos, y no solo como mecanismo de entretenimiento sino de aprendizaje. Producto de esta fascinación nació la gamificación (o ludificación), con la intención de utilizar los mecanismos de engagement y persuasión del juego para otros objetivos en el sector educativo y de negocios.

Siempre se ha dicho que el futuro de los medios y del sector audiovisual pasaba en gran parte por aplicar la gamificación como una estrategia en el enganche entre el contenido y el espectador, y los avances tecnológicos ayudaban a corroborar este vaticinio con dispositivos que promueven la interacción entre emisor y receptor del mensaje comunicativo.

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Media Psychology: la TV en el diván

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“In Treatment”, HBO

Después de los ataques terroristas de París, Jorge Guillén García publicaba el post Blackout informativo en el que mostraba su asombro por la incapacidad de las antenas “grandes” de televisión convencional españolas para informar y dar respuesta a la actualidad de los acontecimientos en la capital francesa. Lamentablemente, no es la primera vez que pasa.

Ahora bien, estos temas, que en principio tendrían que cambiar nuestras vidas, como si se tratara de arte de magia aparecen y desaparecen: ahora #todossomosparis, la semana pasada era la crisis de los refugiados, y hace un mes el Ébola. En unas semanas, nadie se acuerda de nada. Los medios, para mantener el interés de su audiencia, miran hacia otro lado buscando nuevos temas. ¿O es al revés? ¿Producto del cambio de foco de los medios, la audiencia pierde el interés en estos temas?

Tanto monta, monta tanto, pero más allá del huevo o la gallina podríamos preguntarnos si podríamos saber algo más sobre estas incoherencias que forman parte de nuestro día a día mediático.

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Spontaneous TV

Baltimore_periscope

Notícia publicada en The Guardian por Paul Lewis el 28 de abril de 2015

No es ningún secreto que los países del norte de Europa son los que están ofreciendo mejores soluciones audiovisuales al proceso de desazón que está viviendo el mundo televisivo tradicional. La emergencia de las mejores series de ficción televisivas europeas parten de Dinamarca y Suecia con asociaciones puntuales al sello británico, que sigue intentando conservar su hegemonía en el ámbito del prestigio televisivo.

También se puede detectar esa creatividad en el ámbito de los formatos televisivos. La denominada «slow TV» es un ejemplo de como ciertas televisiones están innovando o recuperando formas de relación con sus espectadores rompiendo los moldes tradicionales que limitan lo que es y no es televisión.

Se trata de una televisión que emite lo que ve, utilizando el sonido ambiente y evitando editar las imágenes. Un capítulo de un programa slow TV puede durar dos, tres o siete horas, en función del contenido, y así se emite: sin atajos narrativos, siguiendo el tempo real.

Si alguien desea saber más sobre este fenómeno y de sus recientes experimentos en Noruega, es de obligada lectura el post que apcapelli publicó en esta misma casa titulado «Slow TV».

Tim Prevett —un experto en la materia, autor del reportaje The Damned Cow— considera que el éxito de este formato reside en el proceso de inmersión que experimenta el espectador.

"That Damned Cow" by Tim Prevett

“The Damned Cow – Just what is Norwegian Slow TV? ” por Tim Prevett

La televisión pública inglesa lleva un tiempo jugando con este formato. Ha emitido programas dedicados a procesos artesanales relacionados con la creación de objetos de vidrio u ornamentaciones de hierro, y ha intentado emular los formatos noruegos de viajes con la emisión de un recorrido por el canal Kennet and Avon de dos horas y media.

¿Se trata de un mecanismo de defensa de la televisión tradicional a la competencia que está surgiendo en internet y las plataformas móviles, o simplemente de un nuevo formato, barato e ideal para un público pasivo de cierta edad?

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Contenidos culturales y TV: un matrimonio en crisis

Programa "Arts i oficis" Canal 33

Programa “Arts i oficis”, Canal 33

 

Pasan los años y la televisión es incapaz de acomodar correctamente los contenidos culturales en sus estrategias de programación. Ya sea por el tipo de contenido o por el formato, este tipo de programas cada vez pintan menos en el imaginario de la audiencia española.

Antiguamente hubo casos de éxito, aunque fuera solo por las particularidades de sus presentadores (todos hemos imitado a Punset), por los colaboradores (ahí está Garci y la tropa del humo) o por histrionismo puro (viva Fernando Arrabal y su milenarismo). Por qué los contenidos culturales pintan tan poco en la TV

También disfrutamos de contenidos culturales por su calidad y seriedad en las épocas en las que los canales temáticos ejercían como tales, e incluso hubo un momento en el que el deseado Canal Cultura parecía ser una realidad… que se esfumó. Eran épocas en las que mirábamos el Canal Arte con el mismo empeño con el que nuestros abuelos se escapaban a Perpiñán a ver películas subidas de tono.

No me malinterpreten. No estoy diciendo que hoy en día no haya programas culturales de calidad en nuestras televisiones, sino que son pocos y con poco impacto.

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‘Free-to-watch’ o el audiovisual como un juego gratuito

Juego

Por azares de la vida, o simplemente por trabajo (estoy rodando una serie dedicada a los oficios del sector cultural), me encontré inmerso en el mundo del videojuego durante una intensa semana. Entrevisté diseñadores, desarrolladores, productores y demás especies de este círculo del que soy analfabeto confeso.

Como la cabra tira al monte, en el transcurso de montaje de dicho programa no pude evitar comparar la efervescencia del juego y las dudas actuales del sector audiovisual. Dejando de lado las diferencias evidentes entre ambos sectores, me pregunté si sería posible aplicar al sector audiovisual alguna de las estrategias del exitoso mundo del juego y del ocio digital.

Como llevaba también algunos días preocupado por el fenómeno de lo gratuito y la tendencia nacional a no pagar nada en el ámbito creativo, decidí especular con la posibilidad de aplicar las estrategias del free-to-play al mundo audiovisual; lo llamaría, de forma doméstica, «free-to-watch». Sigue leyendo